Esperar a la semana de la ITV para revisar el coche es bastante habitual. También es una forma estupenda de descubrir, con prisas, que una luz no funciona, que un neumático está demasiado desgastado o que hay una deficiencia que necesita reparación.
Preparar el vehículo con algo de margen cambia bastante la situación. No hace falta desmontar medio coche ni hacer una revisión extraordinaria. Se trata de mirar con tiempo aquello que realmente puede afectar al resultado de la inspección.
Yo empezaría a revisar el coche entre dos y cuatro semanas antes de la ITV. Si sabes que necesita alguna reparación o lleva meses dando algún síntoma, adelantaría todavía más esa revisión.

La primera revisión puede hacerse en pocos minutos
No necesitas herramientas especiales para una primera comprobación.
Con el coche aparcado en un lugar seguro puedes revisar el funcionamiento de las luces, comprobar el estado visible de los neumáticos, observar los retrovisores, lunas, limpiaparabrisas y matrículas.
También prestaría atención a algo que muchas veces se detecta simplemente conduciendo: ruidos extraños, vibraciones al frenar, dirección que no responde con normalidad o algún testigo encendido en el cuadro.
Una inspección visual no sustituye a una revisión mecánica, pero sirve para detectar problemas evidentes antes de llevar el vehículo a una estación ITV.
Los neumáticos merecen una revisión aparte
Aquí no miraría únicamente si queda dibujo.
Comprueba que el desgaste sea razonablemente uniforme y que no existan cortes, deformaciones, grietas u otros daños visibles. Revisa también la presión y asegúrate de que los neumáticos montados corresponden con las características autorizadas para el vehículo.
Un neumático aparentemente «todavía aprovechable» puede necesitar atención por otros motivos. Si tienes dudas sobre su estado, mejor resolverlas antes de la inspección que descubrirlas durante ella.
¿Cuándo llevarlo al taller?
Depende bastante del coche.
Si realizas el mantenimiento con regularidad y no has notado nada extraño, una revisión básica unas semanas antes puede ser suficiente. Si el vehículo tiene bastantes kilómetros, lleva tiempo sin pasar por el taller o has detectado algún síntoma, yo no esperaría a que falten pocos días.
Un problema sencillo puede necesitar una pieza, una cita en el taller y posteriormente una comprobación. El calendario se puede complicar rápidamente.
Por ejemplo, si descubres un problema de iluminación, quizá se resuelva en unos minutos. Si detrás de ese fallo existe una avería eléctrica, ya estás hablando de otra historia.
Hay elementos que puedes comprobar tú mismo
Antes de acudir a una estación ITV, dedicaría unos minutos a estos puntos:
- Todas las luces funcionan correctamente.
- Los neumáticos presentan un estado adecuado y un desgaste regular.
- Los limpiaparabrisas limpian correctamente el campo de visión.
- El parabrisas no presenta daños relevantes en la zona de visión del conductor.
- Los cinturones de seguridad funcionan y se abrochan correctamente.
- Las matrículas son legibles y están bien sujetas.
- No hay testigos de avería encendidos sin haberlos revisado.
- Los retrovisores están correctamente fijados.
No se trata de convertir el garaje en un taller. Son comprobaciones sencillas que pueden descubrir algo que normalmente pasa desapercibido.
La documentación también forma parte de la preparación
Preparar la ITV no consiste únicamente en revisar el estado del vehículo.
Antes de la cita, comprueba que tienes la documentación necesaria y que los datos del vehículo son correctos. Si el coche ha sufrido alguna reforma, también revisaría que esté correctamente legalizada y reflejada en la documentación cuando corresponda.
Este punto adquiere especial importancia después de instalar elementos como un enganche de remolque, modificar la suspensión, cambiar determinadas características del vehículo o realizar otras reformas que puedan afectar a sus condiciones homologadas.
No dejes una reforma para el último momento
Si has realizado una modificación recientemente, no esperaría a la víspera para averiguar si necesita documentación adicional.
Una reforma puede requerir documentación técnica y una inspección específica. Si descubres el problema cuando ya tienes la cita encima, quizá no tengas tiempo suficiente para conseguir lo necesario.
¿Y si la ITV todavía queda lejos?
Entonces tienes una ventaja: tiempo.
No necesitas hacer una revisión completa cuatro meses antes. Basta con mantener el vehículo correctamente y prestar atención a los síntomas que aparezcan durante ese periodo.
Si notas que el coche frena diferente, que una rueda pierde presión, que aparece una vibración o que se enciende un testigo, no lo apuntes mentalmente para «cuando toque la ITV». El mantenimiento debe hacerse cuando el vehículo lo necesita, independientemente de la fecha de inspección.
Cuando llegue el mes anterior, ya tendrás mucho trabajo adelantado.
Una semana antes: última comprobación
Con la ITV cerca, haría una revisión rápida de todos los puntos anteriores. Especialmente luces, neumáticos, limpiaparabrisas, cinturones y elementos visibles de la carrocería.
También comprobaría que la matrícula está limpia y correctamente fijada. Parece un detalle menor, pero son precisamente estas cosas sencillas las que se pueden revisar en casa en pocos minutos.
Preparar un coche para la ITV no debería convertirse en una carrera contra el reloj. Si empiezas dos o cuatro semanas antes, tienes margen para detectar problemas, pedir cita en un taller si hace falta y llegar a la inspección con el vehículo en condiciones. Y si el coche ya te está dando alguna señal de que algo no funciona bien, no esperes al calendario de la ITV para hacerle caso.
Alberto Núñez: Técnico en ITV y verificación del estado del vehículo
Soy Alberto Núñez, técnico en inspecciones ITV con experiencia en la verificación del estado general de los vehículos. A lo largo de los años he trabajado revisando elementos clave como frenos, iluminación, neumáticos y emisiones, ayudando a conductores a comprender mejor los requisitos de la inspección.
